UGAMA alerta de que los intermediarios presionan ya a los agricultores para formalizar contratos de venta de trigo y de cebada por debajo de sus costes producción.

Preocupa el descenso de los precios, iguales a los de hace 20 años, y la incidencia de la fauna salvaje en los cultivos

 

 

Madrid. 5 de junio de 2020

 

La Unión de Agricultores, Ganaderos y Silvicultores de la Comunidad de Madrid (UGAMA), recuerda los serios problemas de rentabilidad que lleva atravesando el sector cerealista durante los últimos 20 años, en especial ligados a los precios percibidos por los productores que se mantienen con valores constantes desde hace más de dos decadas.

Preocupan no obstante las cotizaciones que se desploman semana a semana sin justificación porque además en otros países productores se espera una reducción productiva. En este sentido la organización alerta de que los intermediarios ya estarían presionando a los agricultores para formalizar contratos de venta de trigo y de cebada por debajo de sus costes producción, lo que supondría un incumplimiento de la Ley de Mejora del Funcionamiento de la Cadena Alimentaria.

Insiste UGAMA en que los cerealistas no pueden asumir más bajadas de precios y piden soluciones al Gobierno para no verse obligados a vender por debajo de coste. Con las modificaciones aprobadas por el Gobierno en la Ley de la Cadena Alimentaria, estos precios deberían estar en todo caso por encima de los costes de producción. Pone en evidencia las presiones que cerealistas de trigo y cebada estarían sufriendo ya para formalizar contratos de venta de 170€/t. y 150 €/t. respectivamente para los próximos meses, cuando en Navidad se pagaban a 200 €/t. y 180 €/t., lo que UGAMA considera intolerable y dañino para los productores.

Precios estancados desde hace 20 años

La organización recuerda los serios problemas de rentabilidad que lleva atravesando el sector cerealista durante los últimos años, en especial ligados a los precios percibidos por los productores, que se mantienen con valores constantes desde hace más de 20 años. Por ejemplo, el trigo en 1998 se pagaba a 27,5 pesetas, mientras que en 2020 se paga a 33,5 pesetas y, sin embargo, la barra de pan que entonces costaba 45 o 50 pesetas, hoy lo hace entre 120 y 150 pesetas de media. Lo mismo ocurre con la cebada (21,9 ptas. en 1998 y 26,3 ptas. en 2020) y el maíz (24,3 ptas. en 1998 y 29,7 ptas. en 2020), con subidas mínimas e incomparables a los incrementos de los costes de producción. “Ningún sector económico sigue vendiendo a precios de hace 20 años, salvo en el agrario, como está pasando con los cereales” lamentan desde UGAMA.

A esta crisis continua de precios, favorecida por la especulación de las grandes corporaciones en los mercados internacionales, habría que añadirle los continuos recortes que se vienen sucediendo en la PAC en las últimas reformas y la nueva propuesta de la Comisión de recortar un 13% su presupuesto para el periodo 2021-2027, lo que puede hacer que muchas explotaciones cierren sus puertas por falta de rentabilidad y España tenga que incrementar las importaciones de cereales, con el consecuente impacto en el precios de los alimentos y en el medio ambiente. La organización recuerda la elevada dependencia que tienen las explotaciones cerealistas de las ayudas PAC, que representan el 52,3% de su valor añadido neto, muy por encima de la media del 25,4% del resto de producciones.

Incidencia de la fauna salvaje

Otro aspecto que preocupa y que podría tener consecuencias en la producción final son los daños causados por la fauna salvaje, sobre todo jabalíes, conejos y palomas que son un grave problema para los agricultores y en algunas zonas los daños de estos animales llegan en algunas parcelas hasta el 90%.

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